Priorizar sin saturarte: qué sí y qué no esta semana
Iniciar la semana con claridad es un primer paso fundamental en el trabajo docente. En el blog previo, “Cómo iniciar la semana con claridad como docente”, abordamos la importancia de comenzar el lunes con una visión más ordenada y realista de lo que viene. Sin embargo, conforme la semana avanza, aparece un reto clave: priorizar tareas docentes sin caer en la saturación.
Una de las principales fuentes de desgaste en la docencia no suele ser la cantidad de trabajo, sino la dificultad para decidir qué atender primero. Muchas tareas parecen igual de urgentes, lo que genera la sensación constante de estar rebasado y de responder de forma reactiva.
Priorizar no significa hacer menos, sino decidir con mayor criterio. En el contexto escolar es común asumir que todo debe resolverse de inmediato, cuando en realidad no todas las tareas tienen el mismo impacto ni requieren la misma energía. Aprender a distinguirlo es esencial para sostener el ritmo sin agotarse.
Qué sí atender y qué puede esperar
Una forma práctica de priorizar tareas docentes es distinguir entre tres tipos de actividades:
- Las que son realmente prioritarias y no pueden postergarse.
- Las que son importantes, pero pueden esperar sin generar consecuencias graves.
- Aquellas que no requieren tu atención directa en este momento.
Esta diferenciación no solo organiza el trabajo; también protege la energía mental del docente. Cuando todo se coloca en el mismo nivel de urgencia, la organización docente se debilita y la sensación de saturación aparece con mayor rapidez.
Priorizar también implica poner límites
Priorizar no siempre resulta cómodo. Implica tomar decisiones, posponer tareas secundarias o decir que no a ciertas cargas adicionales. Esto no es falta de compromiso profesional; es una forma responsable de cuidar la calidad del trabajo y la sostenibilidad personal.
Muchos docentes continúan funcionando aun cuando se sienten cansados, tensos o saturados, normalizando ese estado como parte del ejercicio profesional. Sin embargo, sostener la práctica docente desde el desgaste constante termina impactando tanto el bienestar emocional como la calidad del acompañamiento a los alumnos.
Cuando la saturación ya no es solo organizativa
En LiLDAR entendemos que priorizar no es únicamente una habilidad de gestión del tiempo, sino también una forma de autocuidado profesional. Cuando la saturación docente persiste incluso después de intentar organizar y priorizar, puede ser una señal de que la carga ya no es solo operativa, sino emocional.
En estos casos, contar con acompañamiento psicológico especializado para docentes puede ayudar a revisar expectativas, límites y estrategias para sostener la práctica de manera más saludable. Pedir apoyo no es una debilidad; es una decisión consciente para cuidar tu bienestar y tu desempeño.
Priorizar sin saturarte es una habilidad que se construye con práctica, reflexión y acompañamiento. Empezar la semana con claridad y sostenerla con decisiones conscientes permite transitar el trabajo docente con mayor equilibrio.
En LiLDAR, acompañamos al docente tanto en la organización de su práctica como en el cuidado de su salud emocional, porque una docencia sostenible requiere ambas cosas.