Cuando enseñar también significa aprender a cuidarse: el origen de LiLDAR
Desde hace mucho tiempo reflexiono sobre cómo vivimos los docentes. Entre clases, pendientes y preocupaciones, a veces nos encontramos sin aliento. O intentando sostenerlo todo, sin darnos cuenta de que hace tiempo dejamos de sostenernos a nosotros mismos. Tal vez nos esforzamos tanto en enseñar que olvidamos algo esencial: también necesitamos aprender a cuidarnos.
Enseñar nos apasiona, pero también nos desgasta. Y no por falta de vocación, sino por la carga de sostener tantas cosas a la vez: a los grupos, a las familias, a los compañeros, incluso a las nuestras. Con frecuencia no hay quien nos sostenga a nosotros.
Durante años he visto colegas enfermos, agotados, desmotivados. Maestros que aman su trabajo pero sienten que ya no pueden más. Otros que desean seguir formándose, pero no encuentran el tiempo, los recursos o el apoyo. Y muchos que, aunque enseñan con el corazón, se sienten solos dentro y fuera del aula.
Somos tantos los maestros en México que atravesamos estos procesos. Y lo más doloroso es que se ha normalizado. Se espera que el docente siempre esté bien, que tenga respuestas para todo, que nunca se canse, que siempre sonría. Pero detrás de esa imagen hay cuerpos que se enferman, emociones que se acumulan y sueños que se postergan.
De esta realidad —de nuestras vivencias y reflexiones como docentes— nació una convicción profunda: necesitábamos un espacio distinto.
Un lugar donde el maestro pudiera cuidarse, sentirse acompañado y, desde ahí, seguir aprendiendo.
Así nació LiLDAR.
LiLDAR es un proyecto creado por docentes para docentes. Más que una institución, es una comunidad que busca devolver humanidad al acto de enseñar. Partimos de una certeza: para transformar la educación, primero hay que cuidar a quienes la hacen posible.
Por eso, desde el inicio, en LiLDAR atendemos tres caminos que se entrelazan: el bienestar emocional, la formación continua con sentido humano y el desarrollo profesional, además de nuevas oportunidades como el aprendizaje del inglés, que amplía horizontes y fortalece la autonomía de cada maestro.
LiLDAR ofrece espacios de psicoterapia y acompañamiento, cursos que integran lo humano con lo profesional y el Instituto de Inglés con su propio método (LSL). Un modelo creado por docentes que saben lo que es aprender y enseñar incluso cuando se está cansado… pero con esperanza.
Queremos que cada maestro encuentre aquí más que capacitación: un espacio donde tenga comunidad, donde pueda reflexionar, cuidarse y seguir creciendo sin sentirse solo.
El propósito de LiLDAR es claro: cuidar a quienes enseñan, y hacerlo de manera accesible, cercana y digna. No buscamos ofrecer un lujo ni seguir una moda, sino responder a una necesidad urgente. Porque cuidar al docente también es dignificar la educación.
Por eso creamos LiLDAR.
Para recordarnos —y recordarles a quienes enseñan— que la educación puede ser un camino de bienestar, propósito y comunidad.
Y que, cuando aprendemos a cuidarnos juntos, la transformación educativa empieza a suceder, uno a uno, desde adentro.